Adriano y Lucila De León han estado casados por 23 años. Esta familia de nueve miembros disfruta el pasar tiempo juntos en casa, en el parque, haciendo barbacoas y en la playa. Ellos también disfrutan mucho viajar a la República Dominicana a visitar al resto de su familia. El Sr. De León es superintendente en el edificio donde viven. La Sra. De León trabaja medio tiempo por la mañana en un salón de belleza cercano ayudando a mantener todo en buenas condiciones.
La Sra. De León tomó conciencia de la existencia de la adopción y del sistema de crianza (foster care) cuando vió a una pareja de madres de crianza en el área de juegos del parque con cuatro niños muy saludables. Ella se interesó porque quería ayudar a los niños. Se acercó a ellas y se enteró de que eran madres de crianza, y éstas le explicaron el proceso. Ya habiendo sido bendecidos con tres hijos biológicos, Ginnabely De León (hoy de 22 años), Avris De León (hoy de 20 años) y Yergis De León (hoy de 19 años), sintieron que tenían espacio para ofrecer tanto en su hogar como en sus corazones y decidieron agrandar su familia adoptando un niño que estuviera en el sistema de crianza.
Para empezar el proceso, las madres de crianza refirieron a la familia De León a su agencia. Esta agencia brindaba todos los servicios, incluyendo entrenamiento en español. Todo les fue explicado muy claramente a medida que iban avanzando. Como los De León ya tenían dos hijos varones, Lucilla quería adoptar una hermana para su hija, Ginnabely. Pero, durante el proceso los De León conocieron a un pequeño llamado Donold y se enamoraron de él. En 1998, cuando Donold tenía 10 años, pasó a ser parte de la familia, y los De León ganaron un hijo y un hermano; y ése fue solo el comienzo. Más tarde en ese mismo año, adoptaron a Juan (hoy de 13 años), y en el 2000 Lamont (hoy de 21 años) se unió a la familia también. En el 2001, los De León descubrieron que Donold tenía un hermano, Davin, que también estaba buscando una familia que les brindara amor. Poco tiempo después él se unió a la familia también.
Mientras los niños estaban en el sistema de crianza (foster care) tenían una enfermera y una trabajadora social las cuales estaban siempre disponibles en caso de ser necesitadas. Hacían visitas regulares a las casas y realizaban todos los arreglos para los servicios necesarios. Luego de finalizadas las adopciones, la familia ha estado recibiendo un subsidio y ayuda médica como apoyo para solventar las necesidades de los niños. Los De León se sienten cómodos con el hecho de que pueden llamar a la agencia en caso de necesitar algún nuevo servicio y solicitar asistencia para encontrarlo.
La familia De León explica que recibieron “una maravillosa respuesta de todos – nuestra familia estaba emocionada cuando adoptamos”. La extensa familia recibió a los niños y los ama de la misma forma en que ama al resto de los niños de la familia. Dentro de la comunidad también encontraron completa aceptación y apoyo. Los hijos mayores recibieron a los niños adoptados, con amor y calor. Estuvieron felices de tener más niños en la familia. “Ellos son hermanos y hermanas”.
Ahora, Lucilla tiene la familia de siete hijos con la que siempre soñó. Ella no ve ninguna diferencia entre sus hijos biológicos y sus hijos adoptados – para ella son “sus ángeles”. Adriano está de acuerdo con eso. “Algunas personas piensan que el dinero y las cosas son importantes, pero esto, una familia, es lo que realmente importa”.